viernes, 20 de octubre de 2017

Homero, Hesíodo, Safo, Píndaro

                    El Partenón, Frederic Edwin Church (1871)

Homero, Hesiodo, Safo, Pindaro...
Kavafis, Elytis, Seferis, Ritsos...

Tales, Heraklito, Parmenides,
Sokrates, Platon, Aristoteles...

Greziak ez du muga fisikorik,
lurralde bat baino askoz gehiago...

Hölderlin, Nietzsche, Heidegger, Celan...

Oliba usaineko jakinduria,
bere buruaren uharte, itsaso
biribildu ezina, gatzaren kanta
zauri direnen belarrietan.

Hasiera bat, abiapuntu bat,
hari bat zeinari jarraitu,
argi hauskorren isla,
nora eta zergatik goazen
inoiz ez jakin arren.

Garai larrietan inongoak ez.
Lurra, kate. Goraka begira
sustraiak, argiz eta itsasoz.
Mugak oro lausotzea. Greziar...,
oinutsik hareari forma emanez.
Berriz hastea sorterri.

Aritz Gorrotxategi
(Muga, 2016) 


Homero, Hesíodo, Safo, Píndaro...
Kavafis, Elytis, Seferis, Ritsos...

Tales, Heráclito, Parménides,
Sócrates, Platón, Aristóteles...

Grecia carece de límites físicos,
ser más que un territorio...

Hölderlin, Nietzsche, Heidegger, Celan...

Sabiduría de aroma oliváceo,
isla de sí misma, mar
imposible de plegar, canto de sal
a oídos de quienes son herida.

Inicio, punto de partida,
hilo al que seguir, reflejo
de luces quebradizas,
a pesar de no saber nunca
a dónde vamos y por qué.

No pertenecer a ningún lugar
en épocas de penuria. Tierra que es cadena.
Raíces mirando hacia arriba, de luz y mar.
Disipar cualquier límite. Griegos...,
dando forma a la arena descalzos.
Que la patria sea comenzar de nuevo.

[Poema incluido en la antología bilingüe Muga, Ediciones El Gallo de Oro, 2016. Traducción al castellano del propio autor.]

lunes, 16 de octubre de 2017

Unha vez

               Mar con gaviotas, Nikolay Nikanorovich Dubovskoy (1911)

Unha vez houbo un home
que nunca dixo meu.
Petóu nas portas do mundo,
chamóu no meu corazón.
Falaba con palabras
que semellaban pombas.
As cousas á súa beira
púñanse brancas.
Nascíalle nos ollos un abrente
coma un río de luz,
ou coma un mar lonxano de gueivotas.
Un bálsamo de amor

tiña aquil home
pra ista miña dor
sin nome.


Celso Emilio Ferreiro
(Longa noite de pedra, 1962)


Versión al castellano de Un poema cada día

Una vez hubo un hombre
que nunca dijo mío.
Golpeó en las puertas del mundo,
llamó a mi corazón.
Hablaba con palabras
que semejaban palomas.
Las cosas a su vera
poníanse blancas.
Nacíale en los ojos un albor
como un río de luz,
o como un mar lejano de gaviotas.
Un bálsamo de amor
tenía aquel hombre
para este dolor mío
sin nombre. 

(Larga noche de piedra, 1962)

jueves, 12 de octubre de 2017

Ídols

                         El valle de los naranjos, Santiago Rusiñol (1901)

Aleshores, quan jèiem
abraçats davant la finestra
oberta al pendís d'oliveres (dues
llavors nues dins d'un fruit que l'estiu
ha badat violent, i que s'omple
d'aire) no teníem records. Érem
el record que tenim ara. Érem
aquesta imatge. Els ídols de nosaltres,
per la submisa fe de després.


Gabriel Ferrater
(Teoria dels cossos, 1966)


                Ídolos

Entonces, cuando yacíamos
abrazados frente a la ventana
abierta al desmonte de olivos (dos
semillas desnudas dentro de un fruto que el verano
ha abierto violento, y que se llena
de aire) no teníamos recuerdos. Éramos
el recuerdo que tenemos ahora. Éramos
esta imagen. Ídolos de nosotros
para la fe sumisa de después.


(Teoría de los cuerpos, 1966) 

[Traducción al castellano de José Agustín Goytisolo]

domingo, 8 de octubre de 2017

Discurso a los jóvenes

      Cabeza abstracta, Alekséi von Jawlensky (1864-1941)

De vosotros,
los jóvenes,
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.
Os entrego
una herencia grandiosa:
sostenedla.
Amparad ese río
de sangre,
sujetad con segura
mano
el tronco de caballos
viejísimos,
pero aún poderosos,
que arrastran con pujanza
el fardo de los siglos
pasados.

Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan.

Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento
para asfixiar en moldes apretados
todo lo que respira o que palpita.

A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuadrones
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.
Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza.

Y finalmente,
tú, dueño
del oro y de la tierra
poderoso impulsor de nuestra vida,
no nos faltes jamás.
Sé generoso
con aquellos a los que necesitas,

pero guarda,
expulsa de tu reino,
mantenlos más allá de tus fronteras,
déjalos que se mueran,
si es preciso,
a los que sueñan,
a los que no buscan
más que luz y verdad,
a los que deberían ser humildes
y a veces no lo son, así es la vida.
Si alguno de vosotros
pensase
yo le diría: no pienses.

Pero no es necesario.

Seguid así,
hijos míos,
y yo os prometo
paz y patria feliz,
orden,
silencio.


Ángel González
(Sin esperanza, con convencimiento, 1961)

viernes, 29 de septiembre de 2017

Dzieci epoki

                               Café La Habana, José Bautista (2012)

Jesteśmy dziećmi epoki,
epoka jest polityczna.

Wszystkie twoje, nasze, wasze
dzienne sprawy, nocne sprawy
to są sprawy polityczne.

Chcesz czy nie chcesz,
twoje geny mają przyszłość polityczną,
skóra odcień polityczny,
oczy aspekt polityczny.

O czym mówisz, ma rezonans,
o czym milczysz, ma wzmowę
tak czy owak polityczną.

Nawet idąc borem lasem
stawiasz kroki polityczne
na podłożu politycznym.

Wiersze apolityczne też są polityczne,
a w górze świeci księżyc,
obiekt już nie księżycowy.
Być albo nie być, oto jest pytanie.
Jakie pytanie, odpowiedz kochanie.
Pytanie polityczne.

Nie musisz nawet być istotą ludzką,
by zyskać na znaczeniu politycznym.

Wystarczy, żebyś był ropą naftową,
paszą treściwą czy surowcem wtórnym.
Albo I stołem obrad, o którego kształt
spierano się miesiącami
przy jakim pertraktować o życiu i śmierci,
okrągłym czy kwadratowym.

Tymczasem ginęli ludzie,
zdychały zwierzęta,
płonęły domy
i dziczały pola
jak w epokach zamierzchłych
i mniej politycznych.


Wisława Szymborska
(Ludzie na moście, 1986)

         
       Hijos de la época

Somos hijos de nuestra época,
y nuestra época es política.


Todos tus, mis, nuestros, vuestros
problemas diurnos, y los nocturnos,
son problemas políticos.
Quieras o no,
tus genes tienen un pasado político,
tu piel un matiz político
y tus ojos una visión política.


Cuanto dices produce una resonancia,
cuanto callas implica una elocuencia
inevitablemente política.


Incluso al caminar por bosques y praderas
das pasos políticos
en terreno político.


Los poemas apolíticos son también políticos,
y en lo alto resplandece la luna,
un cuerpo ya no lunar.
Ser o no ser, esta es la cuestión.
¿Qué cuestión?, adivina corazón:
una cuestión política.


Adquirir significado político
ni siquiera requiere ser humano.
Basta ser petróleo,
pienso compuesto o materia reciclada.


O la mesa de debates
de diseño durante meses discutido:
¿redonda?, ¿cuadrada?, ¿qué mesa es mejor
para deliberar acerca de la vida y de la muerte?

Mientras, perecía gente,
morían animales,
ardían casas,
y los campos se quedaban yermos
como en épocas remotas
y menos políticas.

(Hombres en el puente, 1986)

[Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski]

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Le baiser

                      El beso, Gustav Klimt (h. 1907-1908)

Toute tiède encore du linge annulé
Tu fermes les yeux et tu bouges
Comme bouge un chant qui naît
Vaguement mais de partout

Odorante et savoureuse
Tu dépasse sans te perdre
Les frontières de ton corps

Tu as enjambé le temps
Te voici femme nouvelle
Révélée à l'infini.

Paul Éluard
(Une longue réflexion amoureuse, 1945)


Versión al castellano de Un poema cada día

                    El beso

Tibia aún de ropa apartada
Cierras los ojos y te mueves
Como se mueve un canto que nace
Vagamente pero de todas partes

Olorosa y sabrosa
Sobrepasas sin perderte
Las fronteras de tu cuerpo

Has rebasado el tiempo
Como una mujer nueva
Revelada al infinito.

(Una larga reflexión amorosa, 1945)

domingo, 17 de septiembre de 2017

Un mal ejemplo

   Día de otoño en Mailand, Hermann Schmidtmann (h. 1936)

Nunca quise llegar a ningún sitio
ni tampoco me interesó
especialmente el paisaje.

Un pequeño bar de barrio
con una mesa
desde la que ver el mundo apagarse
y encenderse
–bajo la lluvia–
las farolas en las aceras,
me ha bastado para ser casi feliz.

Exiliado en mi interior,
nunca en venta
ni besando la mano de nadie,
arrastro mi minúscula épica
–por unas calles
que ni siquiera son ya mis calles–
y me voy alejando.

Karmelo C. Iribarren
(Mientras me alejo, 2017)

miércoles, 23 de agosto de 2017

Una rosa y Milton

 
       Rosas en una mesa de piedra, Jean-Baptiste Robie (h.1910)

De las generaciones de las rosas
Que en el fondo del tiempo se han perdido
Quiero que una se salve del olvido,
Una sin marca o signo entre las cosas


Que fueron. El destino me depara
Este don de nombrar por vez primera
Esa flor silenciosa, la postrera
Rosa que Milton acercó a su cara,


Sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
O blanca rosa de un jardín borrado,
Deja mágicamente tu pasado


Inmemorial y en este verso brilla,
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.

Jorge Luis Borges

(El otro, el mismo, 1964)

viernes, 30 de junio de 2017

Nunca he visto dos nubes iguales

           Día de verano en el lago del bosque, Carl Frederik Aagaard (1877)

Nunca he visto dos nubes iguales,
ni dos hojas de roble,
ni dos perros, o gatos, o caballos,
ni, desde luego, dos rostros;
nunca he sentido dos emociones iguales,
nunca he pensado dos pensamientos iguales,
nunca he soñado dos sueños iguales,
nunca he recordado dos escenas iguales.
Únicamente lo singular existe,
dueño de sí mismo, indómito.
El resto es una tiranía del lenguaje
para domesticar el alma.

Rafael Argullol
(Poema, 2017)

miércoles, 28 de junio de 2017

Volcanes y caricias

        Vista de Capri con el Vesubio al fondo, Edmund Berninger (h. 1929)

No me cuentes jamás ese secreto.

Guárdalo para ti.

Que entre los dos perdure
la convulsa belleza de esta isla.

Arrasada y altiva, negra y rota.

Incendiaria semilla de una tarde
que alumbró en tierra fértil, esas vides
escondidas al fondo de su propio abismo.

La lava entre los labios de este vino tan dulce.

La música del agua cuando cavo en tu piel
y elaboro con sed de azada antigua
la sagrada caricia, el beso oscuro,

tus derrames de azufre.

La convulsa belleza de aquel grito
que atravesó la isla

Fernando Beltrán
(Hotel vivir, 2015)
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